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Hallazgo de la pareja muerta en Paraná: primeras conclusiones de las autopsias

El hombre habría sido asesinado, mientras dormía, boca abajo. En su cuerpo y en el de la mujer no hallaron heridas defensivas.

Los primeros resultados de las autopsias a los cuerpos de Walter Barrios y Gisela Rodríguez, quienes fueron hallados sin vida el pasado sábado en una vivienda de calle Crisólogo Larralde de Paraná, confirmarían la hipótesis que tiene mayor fuerza hasta el momento: se estaría ante un homicidio seguido de un suicidio.

En la jornada de este lunes, los integrantes del cuerpo forense enviaron a la fiscal Patricia Yedro las primeras conclusiones del trabajo en la Morgue. Allí se estableció que el hombre de 39 años, chapista, había sido ultimado en la espalda con cerca de 20 puñaladas con un arma blanca.

Además, se confirmó que la mujer tenía cortes importantes en las muñecas, también efectuadas por un cuchillo de cocina que fue encontrado muy cerquita de esta persona de 38 años.

Para los forenses, las lesiones en la espalda del hombre, fueron letales, más allá que se determinó presencia de monóxido de carbono a causa del incendio.

Se confirmó que en el cuerpo no había lesiones defensivas. Fue asesinado, mientras dormía, boca abajo. Tampoco había lesiones defensivas en el cuerpo de la mujer, por lo que se cree que la misma se habría quitado la vida tras cometer el crimen.

Sin energía eléctrica

Un dato no menor que se confirmó en la investigación a cargo de la Policía, es que la vivienda donde ocurrió el suceso el fin de semana, no tenía suministro energético, detalla Diario Uno.

A los bomberos y luego a los investigadores les llamó la atención la cantidad de linternas y velas que había en el interior de la casa. De esa manera, se descarta un incidente vinculado a un cortocircuito, y se podría establecer que una vela habría generado el foco ígneo dentro de la propiedad.

Cómo sigue la investigación

Por otra parte, se robustece la hipótesis de que no hubo una tercera persona en la vivienda.

Tanto la puerta, como las ventanas, no tenían señales de violencia.

Y para corroborar la idea que el hombre y la mujer tenían problemas de convivencia con la existencia de situaciones de violencia recíproca -según el aporte de vecinos y algunos familiares-, es que no se descartaría de plano que se esté frente a un homicidio en la persona del chapista y de un suicidio de la mujer.

Los pesquisas de la División Homicidios y de la Dirección de Investigaciones, siguieron con la rutina de encontrar testimonios, sin descartar nada, pero la línea de datos lleva a que no aparezca otro elemento que cambie esa primaria hipótesis robustecida con datos y pericias.

Además, para tratar de aclarar este aspecto, se revisarán en las próximas horas varias cámaras de seguridad de comercios y vivienda aledañas, como también del sistema de seguridad del 911 para ver si subyace algún otro elementos que cambie la línea investigativa.

De la recolección de pruebas, hasta el momento no surgió la información que en la Policía o en tribunales haya existido alguna denuncia por violencia de género.

En las idas y vueltas de la relación, nacieron dos hijos, que en la actualidad quedaron a cargo de familiares maternos.

Yedro esperará otras pericias forenses para afirmar esta idea que se concentró en la investigación.


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