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Reabrieron la casa de Ricardo Barreda para llevarse objetos

La casa del femicida Ricardo Barreda volvió a ser noticia en las últimas horas. Reabrieron su vivienda para buscar dos objetos que se encontraban en su garaje.

En las últimas horas se generó un gran revuelo en La Plata debido a la aparición de una grúa en zona de calles 11 y 48. En ese lugar es donde vivía el femicida Ricardo Barreda, a quien le reabrieron la casa para llevarse algunos objetos que eran de su pertenencia.

El hombre es reconocido debido a haber sido el autor del crimen en el que murieron sus dos hijas, su esposa y su suegra. A todas las mató con su escopeta hace tres décadas, lo que le valió la prisión efectiva. Luego de cumplir con la condena, salió en 2016. En 2020 murió cuando vivía en un geriátrico.

Ese lugar en el que vivía el hombre y donde se produjo el crimen que llevó a la muerte a las cuatro mujeres es ahora propiedad del Estado. El Ministerio de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual de la provincia de Buenos Aires comunicó que la vivienda fue cedida a la Municipalidad de La Plata. La intención es que allí puedan atenderse y prevenirse las víctimas de violencia de género.

Es por este motivo que se encontró a la grúa en el cruce de calles 11 y 48. Estaba allí para liberar el espacio de dentro de la casa, por lo que se llevaron dos vehículos del garaje. En ese lugar se encontraban un Ford Falcon y un DKW que pertenecieron al ya fallecido odontólogo.

Trabajadores reabrieron la casa de Ricardo Barreda y se llevaron objetos que eran de su pertenencia. La vivienda fue cedida al Estado.

Una vez que se llevaron los objetos, quienes reabrieron la casa de Barreda la volvieron a cerrar, a la espera de nuevas obras en el lugar.

El crimen de Ricardo Barreda

Casi 30 años atrás, el 15 de noviembre de 1992, Ricardo Barreda asesinó a sus dos hijas, su esposa y su suegra. Lo hizo con una escopeta y en su momento dijo que fue porque sufría de las humillaciones que le hacían esas mujeres.

Una vez que cometió la masacre, guardó los cartuchos y el arma que usó para matar a su familia. Todo esto lo escondió en el baúl de su auto y comenzó con la recreación de una escena irreal.

Desordenó todo el domicilio queriendo aparentar un robo y se fue, como si nada hubiera pasado. Casi a la medianoche volvió a su hogar y llamó al servicio de emergencias. “Vengan, entraron ladrones y lastimaron a mi familia”, les habría dicho.

Esa mentira quedó en evidencia, por lo que terminó confesando y luego fue preso. La Justicia lo condenó a prisión perpetua; aunque en 2016 declararon que su pena fue extinguida y quedó en libertad. Cuatro años más tarde, en 2020, murió en un geriátrico.

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